Sin cumplir más años.
Lo cierto es que no quiero vivir más de 60 años, y ya voy en más de la mitad del recorrido.
Esta vida cargada en la espalda ha ido jorobándome poco a poco, y sin importar el rápido ritmo de mis pasos, el camino se ha hecho lento, pesado y doloroso.
Sesenta años serán más que suficientes para este cuerpo pálido y carnoso, el pelo cano y las rodillas temblorosas serán la bandera de llegada en la carrera que estoy haciendo. Llevo a cuestas una mochila cargada de historias, una vida de escaladas, resbalones y caídas, un pasado en fotografías y un futuro enfrascado, líquido y expectante.
Tengo el fermento ya listo bajo la cama, la fórmula mágica que dará cierre a este aliento y que apagará las fluidas líneas de sangre que me ramifican el cuerpo. Las sinapsis ese día cerrarán su fábrica, ya no habrá más impulsos que les lleven energía, y la potencia de estas carnes transitorias pasarán a ser parte de lo etéreo.
He decidido a mis sesenta dar final a este gran circo, quiero bajar la carpa y recorrer el cielo, sobrevolando los mares y cayendo con la lluvia, pequeñas partículas de lo que fui soplarán libres y retornarán al cosmos, volverán al comienzo de lo que fue este caos, y los elementos más finos que han dado vida a la magia del universo serán parte de quien soy y yo lo seré de ellos.
Quiero que sepan, esto lo prometo, que para cuando cumpla sesenta años, el último abril se verá más azul, miraré mis manos y les daré las gracias por haberme permitido crear y sentir con ellas, abrazaré a aquellos amantes que en mi camino se hicieron uno conmigo, recordaré mis gatos y sus ronroneos, abrazaré en la distancia a mis amigos y familiares, para que sepan que siempre los quise, aunque pocas veces se los haya dicho.
Será un martes cuando por fin lo haga, seré valiente de buscarme al otro lado del universo, porque creo que en este mundo me he perdido hasta el abismo.
Gina Alejandra Giraldo Estrada.
Comentarios
Publicar un comentario