Esto no es un cuento.

Estás ahí tranquila, cómoda, cantando; cuando el sonido infernal del pito de la camioneta de atrás irrumpe tu calma, miras el velocímetro y vas a llegando a los 60km/h, no está mal considerando que apenas te acabas de introducir en la autopista, mas el cretino sigue pitando para que te quites, hasta que logra maniobrar acelerando y te adelanta no sin antes calumniar a tu querida madre. 


Has avanzado unos cuantos kilómetros y notas que el tránsito se pone lento, así que avisas el cambio de carril para adelantar, tal como lo están haciendo todos delante tuyo; parece que algo pasa. Entonces observas a tu derecha y lo vuelves a ver, el cretino con el capó del carro levantado y los conos naranja en el suelo, se ve aturdido tratando de negociar los daños con el del camión que ha chocado, él te reconoce y tú sonríes, él te frunce el ceño y tú continúas tu camino mientras subes el volumen a la música, alejándote de a poco, dejándo atrás el sonido ahora involuntario de aquel pito afanoso, que ahogándose en la distancia, parece indicar que el daño fue grande.


Gina Alejandra Giraldo Estrada

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