Arte.

Atravesando el filtro del sombrero de paja, diminutos rayos de sol colorearon su piel blanca con maravillosas pecas de colores, mientras el sol que golpeaba de frente, iluminaba los lienzos dónde ella aguarda en calma su escencia. 

Quién diría que aquél día sería el fin que aperturó el comienzo, cuando sus lágrimas ya no brotaron más y en cambio se fundieron con el agua en la que lava los pinceles; trazos de historias que contornearon la tela, dejando ver en sus líneas pequeños brillos de recuerdos plasmados en lo eterno. 

Son pinturas que le decoran el alma, pinceladas de emociones y salpicaduras de recuerdos, arte abstracto para los cínicos,  obra magna para los empáticos. 

Gina Alejandra Giraldo Estrada.







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