Vendo una vida.
Sin falta, cada año, troceo mi alma en mil pedacitos. Nunca he faltado a la cita del fracaso, siempre lista como scout, frente a la bandera del infortunio, del mar de lágrimas que me acostumbran; ya hasta se me hizo costumbre eso de mantener los ojos irritados.
La vida se acumula cada año frente a mí, pasa rápidamente enfrentando y golpeándome con un bate, no me deja en paz, me acalambra y me ahoga, ya la he visto hacerlo cuando me coge las manos y me tuerce los huesos; ya no la tolero, ya no la soporto, quisiera que se fuera y me dejara en paz, es esta carga que me llena por dentro y me encoge la barriga, una pena que se me clava en la garganta y no me deja cantar.
Cada año que llega, y ya van 33 de encontrarme con ella, siempre se ve igual, demacrada, fea, opaca, y sé que debo llevarla a casa un tiempo mientras me abandona y siento falsamente que me deshice de ella. Ya no la aguanto.
Son tantos los remiendos que yacen adentro, que afean mis tripas y me hacen llorar. Ya no la aguanto, esta vida tan densa, tan llena de rayones, tan llena de colores pero con tanta lluvia. Ya no la quiero, ¿quién la quiere? la vendo, la sorteo, ¿quién da más?
Cada año es igual, barrer las esquinas y sacudir el polvo viejo, armar el jarrón y pegar las partes fracturadas, es un rompecabezas sin acabar, y ya no lo quiero más. ¿quién da más? tome lo que quiera, al fin que las partes se han desprendido y no importa volver a armar, cada uno se lleva lo que le sirve aunque la mayoría ya no funciona.
El empaque sigue bueno, un tanto arrugado y cenizo, pero todavía contiene. El interior es el problema, un almanaque de pedacitos mal pegados, sin soldar, todo se desparrama por los lados y ya no se contiene como antes, perdió las bases, flaquea con los vientos, si sopla mucho se cae, y si sopla poco se seca, no le recomiendo la compra, se va a encartar.
¿Y qué va a pasar mañana? no lo sé, tan largo el camino y tan pocas las ganas, el deseo se ha ido y ya no espero por más, ¿qué buscaré en el fondo? tal vez el vacío donde debo saltar.
Llevo un yunque en el pecho, esa presión que me ahoga y que no me deja armar las partes, ya no quiero más ¿alguien da más? tome lo que quiera, al fin que acá, ya nada sirve.
Gina Alejandra Giraldo Estrada
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