La gente de bien.

Sobre la esterilla en la sala, hizo unos minutos de yoga matutino mientras la tetera hervía. Al terminar su rutina y para no perder el calor del entrenamiento, se abrigó con la ruana que había heredado de su bisabuela; entonces envuelta en los cálidos hilos puso el noticiero que anunciaba la continuación del paro campesino en la región. ¡Malditos vagos, no sirven para nada!- decía- buscando aprobación en el rostro de su mucama, sorbiendo con cara de amargura la abundante taza de café con leche y quesito que esta le había servido para el desayuno. ¡No dejan progresar al país, ahora el trancón que me espera para llegar a la oficina!- repetía la muchacha de bien- que mientras eructaba la sazón del manjar ya pensaba a qué fino restaurante iría para la hora del almuerzo. 


GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA
#JuevesDeMicrocuentos


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