El cantante.

A diario hacía el mismo recorrido, y siempre iba por el borde de las aceras conservando el equilibrio. Los vecinos sabían con precisión a qué hora cruzaría la calle y a qué hora volvería, su ausencia matutina se había convertido en el indicador para la siesta. Llevaba ya 6 meses colándose en las clases de canto, desde la ventana observaba y seguía las indicaciones mientras se llenaba el pecho con esmero buscando la nota más afinada. Esa noche lo hizo de nuevo, parado frente a su ventana, tomó aire y comenzó la serenata, el chirriante "miauuuu" despertó a los vecinos, que iracundos, le gritaban sandeces. Nadie entendía, pero lo cierto es que el gato enamorado, no encontraba otra forma de decirle a la gata vecina, lo mucho que la amaba.


GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA.

#JuevesDeMicrocuentos
#AmoresEnClaveDeSon @Laorejapia

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