Aviones y sueños.
Levantando la mira al cielo, soñaba siempre con ser aviador. Desde que Julián empezó a hablar gritaba emocionado cada vez que veía uno de esos enormes abejorros mecánicos sostenido en el aire, y con los brazos extendidos simulaba que planeaba uno igual. Entonces cuando cumplió 8 años, pensó que su momento de pilotear había llegado; tomó una hoja de periódico grande, la dobló en partes y le dibujó ventanas, se puso los grandes lentes negros de su mamá y le dio un beso, ubicó el gran avión de origami en una silla alta, subió a él y activó el ventilador de la sala. Fue entonces cuando de la manera más increíble, todos lo pudimos ver, él, saludando desde lo alto, montado en la gran hoja de papel, se fue volando.
Dedicado con amor y orgullo a mi primo, el aviador.
GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA.
#JuevesDeMicrocuentos
Comentarios
Publicar un comentario