Cuento corto

Cuántos cuentos a cuestas de esas calizas castas, que castradas y constreñidas cazaban casados costeños con cosquilleo y casquillo, cosían calzones con cuerdas y conocían de cortesía, comían coco y cardamomo y crecían cantando coplas. Más cuando carecieron de caricia caliente, cargando clavo y candela corrieron a la cueva, y cuero en mano cogiendo un cónsul cuajo, con clavadas y cortes capaces lo castraron, con eso, cuando casi estaba curado el caudillo, cuán cualquier cristiano y bien cogido en curda, coartaron a los cuervos para que sin decoro y compañía, comieran contentos del carnudo y crudo cuerpo.



GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA

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