Flor fecunda.


Dedicaba con esmero todas las mañanas al cuidado de sus coloridas flores; rosas, azucenas y claveles decoraban sus patios,  la tierra fértil de sus cultivos se convirtió en la fuente de ingresos que le dio el sustento

Su cliente del día, Margarita, con 19 años y 3 meses de gestación, se notaba intranquila cuando llegó a la cita, así que la doña dispuso para ella su mejor servicio. Acomodándola en la silla le dio a beber el dulce brebaje de canela y pasados 20 minutos comenzó a trabajar en ella. Se puso entonces los guantes de nitrilo, se sentó al frente, y a la vez que tomaba las puntiagudas pinzas, como cuando se corta una flor, le separó los muslos con ternura para entonces penetrar sus maternales carnes; de pronto, cuales pétalos rojos que caen, pequeños trozos sin forma comenzaron a acumularse en un balde mientras un hilo de sangre se tejía sobre ellos; finalmente, cuando la placenta resbaló por el borde de la silla, la doña envolvió en un delicado trapo las aún calientes partes, y enterrándolas en un matero con tierra negra, decidió esta vez, cubrirlos con semillas de Orquídea púrpura.



GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA
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#JuevesDeMicrocuentos 

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