+1,- 2.
Desde las siete de la mañana él ya estaba bañado, peinado y perfumado; a pesar de que su pequeño cuerpo parecía frágil, se le veía grande sentado en el tronco a medio cortar; los números le fascinaban, podía pasar todo el día sentado intentando contar hasta diez, y si le preguntaban cuántos años tenía, señalaba 7 con los dedos .
Esa mañana estaba decidido a sumar; entonces me dijo:
«1+1... ¿cuánto es que es 1+1? ¡NO! no me diga que yo puedo solito» y agachó la cabeza tratando de resolver el acertijo.
Pasado un rato lo volví a ver, entonces un triste resoplido amplió sus fosas nasales y me dijo:
- ¿Doctora, cuánto es 1+1?
A lo que respondí:
- 2 Papá, y venga descanse que ya son las 11-
Esa mañana estaba decidido a sumar; entonces me dijo:
«1+1... ¿cuánto es que es 1+1? ¡NO! no me diga que yo puedo solito» y agachó la cabeza tratando de resolver el acertijo.
Pasado un rato lo volví a ver, entonces un triste resoplido amplió sus fosas nasales y me dijo:
- ¿Doctora, cuánto es 1+1?
A lo que respondí:
- 2 Papá, y venga descanse que ya son las 11-
GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA
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