Amor que fue.
Hace un tiempo tuve un amor de esos que casi matan, no por grandes y aplastantes, sino por crueles y mortales. Tuve un amor sin amor propio, sostenido en el esfuerzo y el aguante donde la paz se pierde y el corazón acaba desintegrándose, tuve un amor que aún no sé si fue amor, que cuando me puso de rodillas, llorando, suplicando, solo podia señalar lo mucho que estaba exagerando.
Y aún así, tuve ese amor guardado bajo llave buscando protegerlo, lo regaba con agua y lo ponía al sol cada mañana y le acariciaba la espalda para hacerle dormir. Fue un amor tan débil que me agachaba a diario para sostenerlo sin que cayera, era un amor de esos que te cuentan las señoras que les enseñaron a tener en casa, un amor que todo lo puede, no sin mucho remendarlo cada que sea necesario para nunca romperlo.
Fue un amor más grande que mi vida, tanto que al perderlo con él quise morir; sin embargo, aferrada a él en su nuevo volver, entonces opté por seguir viva. Mas algo en ese amor me mataba a diario, con minúsculas tijeras iba cortando partes de mi ser, y poco a poco el dolor se volvió costumbre, así entonces tomaba yo aquellas tijeras para ayudarle,y pedazo a pedazo, al fin mi piel se destrozó.
Es que yo tuve un amor para él, amor del alma, del pecho, del cuerpo; un amor nutrido de playa y restaurantes, pero sin emoción más grande que la tristeza, fue un amor desgastante, maltratador, arrogante, un amor que parecía odiarme; amor narciso, amor cortante, de regalos y momentos, de compasión por instantes, un amor distante, de pasiones efímeras y golpes mentales, un amor que no lo fue tanto, un amor de esos de antes.
GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA.
Comentarios
Publicar un comentario