Abrasados.

Prendió fuego a la hoja de papel en la que había escrito su nombre en letras grandes, y con el humo negro que manchó sus manos lo escribió de nuevo en la pared izquierda, EVA; descubriendo así el espectro de su femenina sombra, que mirándolo fijamente a la distancia comenzó a acercarse con calma mientras las cuencas de sus ojos se desvanecían como humo blanco. Fue entonces cuando un helado suspiro le recorrió la nuca, en tanto la candela agonizante apenas chispeaba y sus denegridas manos se desmoronaban en pequeños pedazos de carbón; así las llamas de la pequeña hoja de papel ahora consumida y hecha polvo, continuaron su camino, abrasándolos, dejando tras de sí una delgada línea de humo serpenteante, que tiznando los muros del cuarto acabaron por pintarlo todo con la completa penumbra, consumiéndose juntos en el aire, esparciéndose suavemente cuan ceniza volátil.



Gina Alejandra Giraldo Estrada.
#JuevesDeMicroCuentos

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