El sueño de volar.

Con los ojos bien cerrados recreó en su mente el paisaje verde que se divisa desde las más altas montañas, y sintiéndose valeroso cuan halcón extendiendo las alas, llenó sus pulmones con una respiración casi dolorosa, miró con decisión el horizonte, vio la gran nube con forma de píldora, dio el primer paso y dijo entre dientes: "Volar, que sensación maravillosa, volar, sin detenerse, sin mirar atrás". Fue entonces cuando se escuchó el grito inútil de su esposa, quien con afán impotente apenas pudo gritar: ¡despierta!, dejando rastros de un eco inconsciente en la mente adormecida de un sonámbulo esposo, que sin apuro ni duda, dejó caer su cuerpo al vacío desde el piso número 15, sintiendo el viento con los ojos cerrados, extendiendo los brazos confundiéndoles con alas, sumido en un encantador vuelo de ensueño que acabaría justo antes de tocar el rígido asfalto, abriendo los ojos a escasos centímetros del suelo, despertando con una  precisión exacta para vivir su última y más real pesadilla.  

GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA

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