El sueño de volar.
Con los ojos bien cerrados recreó en
su mente el paisaje verde que se divisa desde las más altas montañas, y
sintiéndose valeroso cuan halcón extendiendo las alas, llenó sus pulmones con
una respiración casi dolorosa, miró con decisión el horizonte, vio la gran
nube con forma de píldora, dio el primer paso y dijo entre dientes:
"Volar, que sensación maravillosa, volar, sin detenerse, sin mirar
atrás". Fue entonces cuando se escuchó el grito inútil de su esposa, quien con afán impotente apenas pudo gritar: ¡despierta!, dejando rastros de un eco
inconsciente en la mente adormecida de un sonámbulo esposo, que sin apuro ni
duda, dejó caer su cuerpo al vacío desde el piso número 15, sintiendo el viento con los ojos cerrados, extendiendo los brazos
confundiéndoles con alas, sumido en un encantador vuelo de ensueño que acabaría
justo antes de tocar el rígido asfalto, abriendo los ojos a escasos centímetros
del suelo, despertando con una precisión exacta para vivir su última y más real pesadilla.
Comentarios
Publicar un comentario