Para el desamor
¿Cómo se lleva una tusa?
Pues déjeme decirle que
si usted es como yo, entonces sólo es posible a punta de mocos, lágrimas,
rabias y sinsabores, pasando por un vaivén emocional teñido de colores, donde
un día es azul, el otro es amarillo, al otro es blanco, pero al siguiente es
negro.
Donde a pesar de todo usted sabe que tiene que seguir viviendo, y sabe
que tiene que cruzar ese túnel oscuro que se le presenta en frente, esa cruda y
atemorizante realidad aunque no quiera, porque esos ¿porqué? sin responder, de
lo que fue y no fue, de lo que iba a ser pero ya no, le dicen que lo que está
pasando no es una película, que es en serio, que por mas que intente, usted no
puede hacer nada, que por más que suplique y patalee, la decisión se dio, y
que nada de eso que usted planeaba va a ser, y que todo lo que pasó, ahí se va
a quedar.
La receta mágica para salir de ese estado casi
catatónico, donde la vida se pasa por inercia y uno no está acá, no está ni en
los libros ni en la gente, porque aunque lea mucho, aunque todos los amigos y
familiares le hablen, solo usted sabe lo que está sintiendo.
Es inevitable que sienta una mezcla rara de
emociones, una desilusión que a la vez es ilusión, una esperanza de que de
pronto, "es temporal" y que mañana se va a despertar y va a ver
que lo soñó todo, pero algo dentro de la cabeza le dice lo contrario y le
produce esa sensación de desamor, lo baja de sopetón al piso y le
cachetea el corazón, y le grita de frente, ¡despídase que ya se acabó! y
entonces uno se endereza despacito, y en silencio empieza a hacer un
recorrido doloroso pero lleno de valentía dentro de sí, bajando suavecito
por ese camino lleno de miedo y de preguntas con la tambaleante idea de que no
se va a dejar morir, y usted cree que la cura a lo que está sintiendo no se
llama olvido, ni odio, porque lo amó y veía en él a la persona que quería tener
a su lado, de la mano frente al mundo, pero que a partir de ya le toca seguir
solo y de a poquito, entiende que empecinarse en negar lo que está pasando, o
aferrarse a una nueva oportunidad solamente le va a causar mas dolor y el
cuerpo ya no aguanta; porque usted está enfermo y necesita encontrar su propia
cura, esa que está en lo mas profundo de usted mismo, escondida, como en un
pozo, está en un lugar muy adentro, nunca antes visitado, por lo que el
problema es saber cómo llegar hasta allá, es oscuro, asusta y uno se acobarda y
se devuelve en varias ocasiones, se desvía y se da cuenta de que nadie más le
va a enderezar el camino, entonces coge la linternita que guarda muy adentro
del pecho, la enciende un poquito cada vez, y va sintiéndose cada días mas
valeroso sacando su ganzúa, porque sabe que al final del camino la va a
necesitar para poder arrancar con mucha fuerza, lo poquito de dignidad que le
queda para salir adelante.
GINA ALEJANDRA GIRALDO ESTRADA
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